Correr una maratón es cuestión de ganas

Muchos corredores se plantean en algún momento correr una maratón.

42.195 metros se escriben pronto pero se corren despacio. El hombre que más rápido lo ha hecho, el keniata Dennis Kimetto, lo hizo en 2:02:57; mientras que la británica Paula Radcliffe cruzó la meta en 2:15:25. Aunque se trata de un reto muy duro, existen muchos mitos relacionados con el tiempo y las distancias aconsejadas de entrenamiento, la figura que debe tener un maratoniano, el tipo de alimentación o el temido “muro”, que supuestamente encontramos sobre el kilómetro 32. En este artículo hablaremos de estos aspectos, así como de los kilómetros de entrenamiento recomendados para afrontar este reto.

En cuanto a los mitos sobre la gran cantidad de tiempo, entrenamiento y kilómetros, son muchos los profesionales que han advertido sobre las exageraciones vertidas al respecto. Hay que estar en buena forma, por supuesto, pero no es necesario dedicar muchísimo tiempo ni correr infinidad de kilómetros. Existe mucha ambigüedad a la hora de definir los kilómetros de entrenamiento necesarios, así mientras muchos corredores profesionales superan los 200 kilómetros semanales, un corredor amateur debería moverse entre los 80 y los 100 kilómetros semanales en no menos de cinco sesiones si quiere participar en una maratón. Si, como recomiendan algunas webs, corréis 30 o menos kilómetros semanales, el riesgo de lesión durante la maratón crece de manera exponencial.

Hay quien afirma con rotundidad que el biotipo de un maratoniano es el del típico de un individuo delgado. Esto es rotundamente falso. Cualquier atleta de fondo estará delgado por cuestiones obvias, pero no necesariamente muy delgado y siempre en relación a su constitución. De hecho, el cuerpo necesita tener una reserva de grasa para poder consumirla mientras está realizando grandes esfuerzos. Algunos ejemplos de atletas de largas distancias que transgreden este estereotipo son Gelindo Bordin, campeón olímpico de maratón, o Constantino Esparcia.

Lo mismo ocurre cuando se habla sobre la dieta u otros tipos de ejercicio. El corredor amateur que quiera correr una maratón no tiene que dejar otros deportes, olvidarse de las pesas o alimentarse de una forma muy estricta. Al contrario, debe tener una dieta sana, variada y normal, así como realizar todos aquellos deportes que realizase con anterioridad.

Eso que muchas personas llaman “muro” no es más que un conjunto de circunstancias que afloran en nuestro cuerpo a partir, aproximadamente, del kilómetro 30. Y es que precisamente hasta llegar a esta distancia debemos llevar un ritmo muy comedido y ser especialmente prudentes. Debemos correr 30.000 metros cómodos y con una sensación agradable. Cuando superemos esos 30 kilómetros es cuando debemos poner toda la carne en el asador y, teniendo siempre en cuenta nuestros límites, apretar.

Lo que debemos tener siempre en cuenta es que cualquier persona, con la preparación necesaria, puede correr una maratón. Buena muestra de ello es la considerable cantidad de famosos aficionados a participar en este tipo de competiciones. Entre ellos se encuentra Raúl González, exjugador del Real Madrid, a quien vimos corriendo la maratón de Nueva York, lugar en el que vive junto a su mujer e hijos. También destaca la jugadora de póker profesional y ex Team Pro de PokerStars, Leo Margets, quien adora correr largas distancias y ha comparado jugar torneos de póker con correr una maratón. Hay famosos que jamás nos hubiéramos imaginado que corrieran maratones en apenas cuatro horas, como el actor Will Ferrell, que logró llegar a meta en 3:54:12, o el exitoso chef Gordon Ramsayque la cruzó en 4:05:02.

Así que si te estás planteando participar en una maratón, no lo dudes. Hay una considerable cantidad de recomendaciones a tener en cuenta por todos aquellos corredores que se atrevan por primera vez con una maratón: no olvides los carbohidratos durante la carrera, no utilices nada que no hayas usado antes, la música puede ayudarte en los momentos más complicados, cuidado con el clima al que te enfrentas y la ropa que eliges, desayuna bien pero no cenes de forma copiosa la noche anterior y, sobre todo, descansa. Tú mismo encontrarás recomendaciones más específicas según vayas adquiriendo experiencia.

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